Cristhian Pacheco revive la gesta de su hermano y devuelve a Perú a lo más alto del Maratón CDMX
31 de agosto de 2026
Por Katy López
Hay victorias que son solo tuyas, y hay victorias que cargan el peso —y la gloria— de una historia familiar completa. La de Cristhian Pacheco es de las segundas. Doce años después de que Raúl Pacheco, su hermano mayor y también su entrenador, se subiera a lo más alto del podio del Maratón de la Ciudad de México en 2013 y 2014, Cristhian repitió el libreto en la edición 2026. Mismo asfalto, mismo apellido, mismo linaje competitivo. Para el atletismo peruano, un déjà vu soñado. Para cualquier corredor que entrena con un mentor cercano, una prueba de que el conocimiento transmitido de generación en generación —o de hermano a hermano— sigue siendo una de las tecnologías más subestimadas del deporte.
El contexto
El Maratón de la Ciudad de México es una de las citas más importantes del calendario latinoamericano: altitud desafiante (más de 2,200 metros sobre el nivel del mar), un recorrido histórico por avenidas emblemáticas, y un nivel de campo que crece año a año gracias a la inversión en el circuito de maratones de la región. Ganarlo no es solo cruzar la meta primero; es hacerlo lidiando con una altitud que reduce la disponibilidad de oxígeno y obliga a una gestión de esfuerzo casi quirúrgica.
Que dos hermanos ganen la misma carrera con más de una década de diferencia no es casualidad estadística: es el resultado de un sistema de entrenamiento heredado, ajustado y perfeccionado con el tiempo. Raúl pasó de campeón a entrenador, y ese traspaso de experiencia —volumen, ritmos, estrategia de carrera— terminó encarnado en las piernas de Cristhian, quien confesó entrenar hasta 220 kilómetros semanales, una cifra que lo ubica en la élite absoluta del volumen mundial en fondo.
Pacheco también puso el dedo en un tema que viene sonando fuerte en el mundo del running: el ascenso sostenido de los fondistas sudamericanos, achicando una brecha que durante décadas pareció territorio exclusivo de los corredores del este de África. Argentina, Perú, Colombia y Ecuador vienen mostrando nombres competitivos en maratones internacionales, y esta victoria es una prueba más de que la conversación sobre quién domina el fondo mundial se está diversificando.
Lo que dice la ciencia
Correr 220 kilómetros por semana no es simplemente "correr mucho": es la punta de un iceberg de decisiones fisiológicas bien calibradas. A ese volumen, la economía de carrera —cuánto oxígeno gastás por cada metro recorrido— se vuelve el factor que separa a los ganadores del resto, y la evidencia reciente confirma que el trabajo de fuerza combinado con el fondo mejora específicamente la durabilidad de esa economía, es decir, que se mantenga eficiente incluso cuando el cuerpo ya está fatigado en los kilómetros finales (Zanini et al., Med Sci Sports Exerc, 2025).
La altitud de Ciudad de México agrega otra capa: competir a más de 2,200 metros exige adaptaciones fisiológicas específicas, y aunque el cuerpo humano responde de forma parecida al calor y a la altura en términos de estrés cardiovascular, la aclimatación —sea térmica o hipóxica— es un proceso entrenable que mejora directamente el rendimiento (Lorenzo, Halliwill & Sawka, J Appl Physiol, 2010). No es magia: es exposición progresiva y planificada.
Y después está el manejo de la fatiga durante la carrera misma. La ciencia del pacing en maratón muestra que los corredores de élite distribuyen su esfuerzo con una precisión notable, evitando el clásico "arranque eufórico" que termina pasando factura en el kilómetro 30 (Cuk et al., Medicina, 2024). Sostener el ritmo cuando el cuerpo empieza a fallar es, en gran parte, una habilidad entrenada, no solo un don (Azevedo et al., Eur J Appl Physiol, 2021).
Qué significa para vos
No necesitás correr 220 km semanales para aprender algo de esta historia. Tres ideas aplicables hoy mismo:
- Buscá un mentor o entrenador que te conozca de verdad. El salto de Raúl a Cristhian no fue solo genética: fue transferencia de experiencia práctica, ajuste fino de errores ya vividos.
- Sumá fuerza a tu plan de fondo. No es opcional para quien busca sostener el ritmo en los últimos kilómetros; es una de las variables con mejor evidencia reciente.
- Practicá tu ritmo de carrera, no lo improvises. El pacing se entrena en los entrenamientos largos, no se descubre el día de la carrera.
Referencias
- Zanini M, Folland JP, Wu H. "Strength Training Improves Running Economy Durability and Fatigued High-Intensity Performance in Well-Trained Male Runners." Med Sci Sports Exerc, 2025. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40016936/
- Lorenzo S, Halliwill JR, Sawka MN. "Heat acclimation improves exercise performance." J Appl Physiol, 2010. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20724560/
- Cuk I, Markovic S, Weiss K. "Running Variability in Marathon-Evaluation of the Pacing Variables." Medicina (Kaunas), 2024. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38399506/
- Azevedo RA, Silva-Cavalcante MD, Lima-Silva AE. "Fatigue development and perceived response during self-paced endurance exercise." Eur J Appl Physiol, 2021. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33389141/
Fuente original
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