Cariños a Galeanu Mihai por su foto
Diciembre es tarde para planificar el año. Esta semana en noviembre, con la temporada todavía fresca en tu memoria, es el momento de dibujar tu 2027 en un solo marco: construir, competir, descansar, repetir.
Por qué noviembre, y no diciembre
Todos los años pasa lo mismo. Llega enero, el atleta llega con tres carreras objetivo ya elegidas, una inscripción pagada para marzo, y ningún plan de cómo llegar ahí con margen. Diciembre —con sus fiestas, su desorden de rutina, su "ya lo pienso después de Año Nuevo"— es demasiado tarde para construir un año. Para cuando te sientas a planificar, ya perdiste cuatro a seis semanas de base que no vuelven.
Noviembre es distinto. La temporada que acaba de terminar todavía está fresca: sabés qué funcionó, qué te lesionó, qué carrera te drenó más de lo esperado. Y todavía tenés diez a doce semanas por delante antes de que el calendario de competencias te empiece a empujar. Ese es el margen que necesitás para construir algo con intención, no por inercia.
Este artículo es sobre eso: cómo poner tu año completo —2027 entero— en una sola página, con un marco simple y realista.
El marco de cuatro pasos: Construir, Competir, Descansar, Repetir
La periodización suena más complicada de lo que necesita ser para la mayoría de los corredores recreativos y de nivel intermedio. No hace falta un modelo de bloques soviético. Hace falta una secuencia lógica que se repita:
1. Construir (Build). Volumen aeróbico creciente, trabajo de fuerza en fase de acumulación, intensidad controlada. Esta fase construye la capacidad que vas a gastar más adelante.
2. Competir (Race). El bloque específico, donde la intensidad sube, el volumen se estabiliza o baja levemente, y el objetivo es afilar lo que ya construiste. Termina en la carrera objetivo.
3. Descansar (Rest). No es opcional y no es un lujo. Es la fase donde el cuerpo absorbe el estímulo acumulado. Sin ella, el próximo bloque de construcción empieza desde un déficit, no desde una base.
4. Repetir. El ciclo vuelve a empezar, pero no es un círculo cerrado — es una espiral. Cada vuelta debería dejarte en un punto distinto al anterior, con más resistencia estructural, mejor economía, más tolerancia al trabajo de calidad.
Lo que hace que este marco funcione no es la sofisticación, es la disciplina de no saltarte pasos. El error más común que veo es comprimir "descansar" a casi nada porque ya hay otra carrera en el calendario.
¿Cuántos picos por año son realistas?
Acá es donde la planificación anual se pone honesta. La pregunta no es "¿cuántas carreras quiero correr?" — es "¿cuántas veces puedo llegar genuinamente afilado en un año?"
Para la mayoría de los corredores — recreativos, intermedios, incluso muchos competitivos de nivel sub-élite — la respuesta realista es uno o dos picos reales por año. No más. Esto no es un límite arbitrario; es consecuencia directa de cuánto tiempo necesita el cuerpo para construir, especializarse, competir y recuperarse sin acumular fatiga crónica.
Más picos significa menos calidad en cada uno. Si tratás de llegar afilado a cuatro carreras en el año, lo que en realidad vas a tener es cuatro versiones mediocres de "bastante en forma" — nunca el pico real que se siente cuando todo el entrenamiento convergió en un solo día. La fisiología no da para repartir ese nivel de afinamiento cuatro veces en doce meses, especialmente en corredores que entrenan por fuera del running de élite con recuperación, sueño y manejo de estrés optimizados a tiempo completo.
Esto varía por distancia y nivel:
- 5K–10K, corredores con buena base: dos picos por año es razonable — uno en primavera, otro en otoño, con un bloque de transición entre ambos.
- Media maratón: uno o dos, dependiendo de cuánto tiempo de recuperación real tome el atleta después de cada una (y acá la variación individual es enorme).
- Maratón: uno, tal vez dos si hay un año completo de experiencia acumulada y el cuerpo responde bien a volumen alto repetido. Dos maratones de pico real en el mismo año es exigente incluso para corredores avanzados, y el riesgo de lesión por fatiga acumulada sube notablemente si no se respeta el bloque de descanso entre ambos.
- Ultra: uno. Punto. La demanda de recuperación fisiológica y psicológica no deja espacio para un segundo pico serio en el mismo ciclo anual.
El resto de las carreras en tu calendario —y puede haber varias— son carreras B y C: entrenamientos disfrazados de competencia, pruebas de ritmo, oportunidades de practicar logística de carrera sin pedirle al cuerpo un pico completo.
Dónde entra la fuerza: acumulación vs. mantenimiento
El trabajo de fuerza no es un agregado que se mete donde sobra tiempo — tiene su propia periodización dentro de la tuya.
En la fase de construcción (off-season), el trabajo de fuerza entra en fase de acumulación: más volumen, más trabajo de rango completo, progresión de carga más agresiva. Es el momento del año donde el cuerpo tiene margen para adaptarse a un estímulo nuevo sin competir por recursos de recuperación con sesiones de alta intensidad en pista o carretera. Un programa estructurado tipo CFSC encaja bien acá, con enfoque en patrones de movimiento fundamentales, estabilidad de cadera y tronco, y progresión de fuerza general.
Cuando entrás en el bloque de carrera específica, la fuerza pasa a fase de mantenimiento: menos volumen, menos sesiones por semana, el objetivo ya no es ganar capacidad nueva sino preservar lo que construiste sin robarle recuperación al trabajo de pista. Esto importa particularmente porque el sistema cardiovascular bajo carga prolongada ya está lidiando con adaptaciones agudas y crónicas significativas — la evidencia reciente sobre los efectos cardíacos del ejercicio de resistencia prolongado en atletas de distintas edades [PMID:40667749] es un recordatorio de que el cuerpo no tiene reservas infinitas para absorber estímulos simultáneos sin un plan de secuenciación.
No es casualidad, tampoco, que el riesgo asociado a esfuerzos de resistencia extrema aumente en contextos de preparación insuficiente o mal secuenciada — la revisión sobre mortalidad en maratones [PMID:31321073] subraya que la preparación estructurada, no solo el volumen acumulado, es lo que determina si un atleta llega a la línea de salida en condiciones de manejar la demanda del día de carrera.
Cómo dibujarlo: tu año en una sola página
Acá está el ejercicio concreto. Tomá una hoja — literal, una página — y dividila en los doce meses del 2027. Después marcá:
- Carrera A: la fecha de tu pico principal. Si hay un segundo pico real, marcalo también, dejando al menos un bloque completo de descanso-y-reconstrucción entre ambos.
- Carreras B y C: las que sirven como entrenamiento, práctica de ritmo o chequeo de forma, sin pico de afinamiento.
- Bloques: marcá dónde empieza y termina cada fase de construcción y cada bloque específico de carrera, contando hacia atrás desde cada carrera A.
- Semanas de descarga: cada tres a cuatro semanas de carga, una semana de volumen reducido. Esto no es negociable dentro del plan, aunque en la práctica termine ajustándose según cómo responda el cuerpo.
- Fases de fuerza: acumulación superpuesta a los bloques de construcción, mantenimiento superpuesto a los bloques de carrera.
El valor de hacerlo en una sola página no es estético. Es que te obliga a ver los conflictos antes de que ocurran — la carrera B que cae justo en medio de tu bloque específico para la carrera A, la semana de descarga que coincide con un viaje, el bloque de fuerza que necesitás pero que no tiene dónde entrar si mantenés el calendario tal como está hoy.
La perspectiva del entrenador: sugerir, no dictar
Este marco es un punto de partida, no una receta rígida. Cada atleta trae su propia historia de lesiones, su tolerancia particular a la carga, su vida fuera del running que también pide energía y atención. Lo que funciona en el papel se ajusta en la práctica — eso es parte normal del proceso, no una señal de que el plan falló.
Lo que sí no cambia es la lógica de fondo: construir antes de competir, descansar antes de repetir, y ser honesto sobre cuántas veces al año el cuerpo puede realmente llegar a un pico genuino. Esa honestidad, más que cualquier detalle de programación, es lo que separa una temporada bien planificada de una que se arma carrera por carrera, reaccionando en vez de construyendo.
Para llevar
- Noviembre, no diciembre, es la ventana real para planificar el año siguiente.
- El marco construir-competir-descansar-repetir es simple pero exige disciplina en no saltarse fases, especialmente el descanso.
- Uno o dos picos reales por año es lo realista para la mayoría; más picos diluye la calidad de cada uno.
- La fuerza se periodiza también: acumulación en off-season, mantenimiento en temporada de competencia.
- Dibujar el año completo en una página expone conflictos de calendario antes de que se conviertan en lesiones o picos perdidos.
¿Querés una plantilla para hacer este ejercicio vos mismo? Descargá la plantilla de planificación anual en PDF de PMPRunning — un marco de una página para mapear tu 2027, carreras A/B/C, bloques y fases de fuerza incluidas. [Disponible a través de un formulario breve en pmprunning.com].
Referencias
- Frandsen J, Aaroe M, et al. Cardiac Effects of Prolonged Endurance Exercise in Young and Older Athletes. Scand J Med Sci Sports. 2025. [PMID:40667749]
- Dayer MJ, Green I, et al. Mortality during marathons: a narrative review of the literature. BMJ Open Sport Exerc Med. 2019. [PMID:31321073]
- Szuhany KL, Bugatti M, et al. A meta-analytic review of the effects of exercise on brain-derived neurotrophic factor. J Psychiatr Res. 2015. [PMID:25455510]
- Couvert A, Goumy L, et al. Effects of a Cycling versus Running HIIT Program on Fat Mass Loss and Gut Microbiota Composition in Men with Overweight/Obesity. Med Sci Sports Exerc. 2024. [PMID:38233990]
- Siebers M, Bizjak DA, et al. Exercise biomarkers. Adv Clin Chem. 2026. [PMID:41922043]
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