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Segunda entrega del glosario: de 'gasto energético' a 'mitocondria', los términos que escuchas en cada entrenamiento pero que rara vez alguien se toma el tiempo de explicar bien. Sin tecnicismos vacíos, con aplicación directa a tu plan.
Por qué sigo con este glosario
La primera entrega (de la A a la F) generó más preguntas de las que esperaba. No preguntas sobre las definiciones en sí, sino sobre cómo esos conceptos se conectan con lo que cada uno hace en su plan semanal. Eso me confirmó algo que ya sospechaba: los corredores no necesitan más jerga, necesitan entender la jerga que ya usan. No sirve de nada saber que existe el "umbral de lactato" si eso no cambia cómo corres tu próximo intervalo.
Esta segunda parte cubre de la G a la M. Como siempre, cada término viene con una aplicación práctica. Si un concepto no cambia una decisión de entrenamiento, no vale la pena memorizarlo. Ese sigue siendo el filtro que uso para decidir qué incluyo y qué dejo afuera, aunque signifique sacrificar términos técnicamente interesantes pero irrelevantes para el día a día de un corredor recreativo o semi-competitivo.
G — Gasto Energético y Glucógeno
Gasto energético total (GET): la suma de tu metabolismo basal, la energía que usas para digerir y la que gastas moviéndote (incluido correr). Para corredores que buscan bajar de peso o simplemente entender por qué llegan a casa con hambre feroz después de un tempo run, este número importa más que cualquier app de calorías que hayan usado. El problema es que la mayoría de las apps subestiman brutalmente el gasto real de una sesión larga o intensa, y eso genera un déficit calórico no intencional que después se traduce en fatiga crónica, lesiones o directamente en un estancamiento del rendimiento sin causa aparente.
Glucógeno: la forma en que tu cuerpo almacena carbohidratos, principalmente en el hígado y el músculo. Tus reservas de glucógeno muscular te dan, en promedio, entre 90 y 120 minutos de combustible a intensidades moderadas-altas antes de empezar a agotarse seriamente. Esto es literalmente por qué el maratón se rompe en el kilómetro 32: no es coincidencia, es fisiología de depósito. Cuando el glucógeno se agota, el cuerpo no se detiene de golpe, pero fuerza un cambio hacia el metabolismo de grasas, mucho menos eficiente para sostener ritmo, y ahí aparece esa sensación de "pared" que todo maratonista conoce.
Aplicación de coach: si entrenas para maratón y no practicas la ingesta de carbohidratos durante los entrenamientos largos, estás dejando que el día de la carrera sea la primera vez que tu intestino procesa geles bajo fatiga acumulada. Practica esto en al menos 4-5 tiradas largas antes de la carrera, empezando con cantidades pequeñas (20-30g de carbohidratos por hora) y subiendo progresivamente hasta encontrar tu tolerancia real, que suele estar entre 60 y 90g por hora en corredores entrenados. No hay atajo: el intestino se entrena igual que las piernas.
H — Hipertrofia y Homeostasis
Hipertrofia (muscular): el aumento del tamaño de las fibras musculares en respuesta al entrenamiento de fuerza. Muchos corredores evitan el gimnasio por miedo a "ponerse pesados", pero la hipertrofia funcional bien dosificada —dos sesiones semanales, cargas moderadas-altas, bajo volumen— mejora la economía de carrera sin sumar kilos significativos. Lo veo constantemente en mis atletas de CFSC: la fuerza de tren inferior no compite con el volumen aeróbico, lo protege. Sentadillas, pesos muertos rumanos y trabajo unilateral (zancadas, step-ups) son los tres pilares que más transferencia tienen a la zancada de carrera, mucho más que cualquier máquina de aislamiento.
Homeostasis: el estado de equilibrio interno que tu cuerpo trata de mantener (temperatura, pH, hidratación, glucosa en sangre). Cada entrenamiento es, en esencia, un intento deliberado de sacarte de la homeostasis para que tu cuerpo se adapte y la restaure en un nivel más alto de capacidad. Esa es la definición más honesta de entrenar: no es sufrir por sufrir, es generar un estrés controlado y suficientemente grande como para forzar una adaptación, pero no tan grande como para romper el sistema antes de que pueda recuperarse.
Aplicación de coach: esto explica por qué el descanso no es "tiempo perdido" sino la mitad literal del proceso de mejora. Si nunca le das a tu cuerpo el tiempo para restaurar la homeostasis en un nivel superior, simplemente acumulás estrés sin adaptación, que es la receta exacta para el sobreentrenamiento.
I — Intervalos y Índice de Carga
Intervalos: repeticiones de esfuerzo a alta intensidad separadas por períodos de recuperación (trote suave o descanso completo). No todos los intervalos son iguales: uno de 400m al 95% de tu frecuencia cardíaca máxima entrena algo completamente distinto que uno de 2000m al 85%. El primero mejora tu VO2 máx y tu capacidad anaeróbica; el segundo empuja tu umbral de lactato hacia arriba. Confundir estos estímulos es uno de los errores más comunes que veo en corredores autodidactas.
Índice de carga de entrenamiento: una medida (puede ser TRIMP, carga aguda:crónica, o TSS en ciclismo/triatlón) que cuantifica cuánto "costo" fisiológico tuvo una sesión o una semana completa. Sirve para detectar picos de carga peligrosos antes de que se conviertan en lesión.
Aplicación de coach: si tu carga semanal sube más de un 10-15% respecto a la semana anterior de forma sostenida, estás en zona de riesgo. Esto no es una regla mágica, pero funciona como alarma temprana en el 80% de los casos que reviso.
J — Journal de Entrenamiento
Journal de entrenamiento: el registro escrito (no solo los datos del reloj) de cómo te sentiste, qué dormiste, qué comiste y qué pensaste durante cada sesión. Los datos objetivos —ritmo, frecuencia cardíaca, potencia— cuentan una parte de la historia. El journal cuenta la otra mitad, la que ningún sensor captura: el estrés laboral que arrastrabas esa semana, si dormiste mal por el calor, si esa carrera "lenta" en realidad se sintió pesada porque venías de una discusión familiar.
Aplicación de coach: cuando reviso el progreso de un atleta a los tres meses, el journal casi siempre explica los outliers que los datos solos no pueden explicar. Una sesión que en el reloj parece un fracaso a veces fue, en el contexto real, un éxito de gestión de fatiga.
K — Kilometraje y Cadencia
Kilometraje semanal: el volumen total de distancia corrida en una semana. Es la variable más citada y, paradójicamente, la más sobrevalorada cuando se mira sola. Dos corredores con el mismo kilometraje pueden tener niveles de fatiga completamente distintos según cómo esté distribuida la intensidad.
Cadencia: el número de pasos por minuto. La cifra de "180 pasos por minuto" que circula como estándar universal es, en el mejor caso, una referencia poblacional y, en el peor, una obsesión mal aplicada. Lo que importa no es llegar a un número mágico, sino evitar cadencias excesivamente bajas (por debajo de 160 en corredores de estatura promedio) que suelen asociarse con zancadas más largas, mayor tiempo de contacto con el suelo y más carga de impacto por paso.
Aplicación de coach: en vez de perseguir un número fijo de cadencia, trabajo con mis atletas en aumentos graduales del 5-8% respecto a su cadencia natural cuando detectamos zancadas ineficientes. Cambios abruptos generan más problemas de los que resuelven.
L — Lactato y LSD (Long Slow Distance)
Lactato: un subproducto metabólico que se genera cuando el cuerpo produce energía a alta intensidad. La vieja idea de que el lactato "causa" el dolor muscular está desactualizada: en realidad es parcialmente reutilizado como combustible por el propio cuerpo. Lo relevante para el entrenamiento es tu umbral de lactato, el punto donde tu producción supera tu capacidad de reutilizarlo, y ahí es donde empieza la fatiga acumulativa rápida.
LSD (Long Slow Distance): la tirada larga a ritmo controlado, generalmente entre el 65-75% de tu frecuencia cardíaca máxima. Es la sesión que más se subestima porque "no se siente dura", pero es la que construye la base mitocondrial y capilar que sostiene todo lo demás.
Aplicación de coach: la queja más común que escucho es "hice mi tirada larga demasiado rápido y llegué destruido". Eso no es una tirada larga bien ejecutada, es un tempo run disfrazado. El ritmo de tu LSD debería permitirte mantener una conversación completa sin jadear.
M — Mitocondrias y Microciclo
Mitocondrias: las estructuras dentro de tus células musculares responsables de producir energía aeróbica. El entrenamiento de base aumenta tanto su número como su densidad, lo que se traduce directamente en mejor resistencia. Esto no ocurre en semanas: son meses de trabajo aeróbico consistente antes de ver la adaptación completa.
Microciclo: el bloque de entrenamiento más pequeño, generalmente de una semana, dentro de una planificación más grande (mesociclo, macrociclo). Diseñar bien un microciclo significa equilibrar estímulo y recuperación día por día, no solo mirar el volumen total del viernes al domingo.
Aplicación de coach: cuando un atleta me dice que "no está progresando" a pesar de entrenar duro, casi siempre reviso primero el microciclo antes que el plan completo. Ahí es donde se esconden los errores de secuencia: dos sesiones intensas seguidas sin recuperación adecuada, o una tirada larga mal ubicada después de una semana ya cargada.
La próxima entrega cierra con la N a la R. Si hay algún término específico que quieran que incluya, díganme en los comentarios.
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