Cristhian Pacheco gana el Maratón de la Ciudad de México y Perú vuelve a lo más alto tras 12 años
14 de septiembre de 2026
Por Katy López
En las calles de Ciudad de México, bajo esa altitud que no perdona a nadie, Cristhian Pacheco cruzó la meta en 2:10:03 y con eso reescribió un capítulo de la historia del atletismo peruano. No ganó cualquier carrera: se impuso en uno de los Majors más exigentes del calendario latinoamericano, y lo hizo doce años después de que la última bandera peruana ondeara en lo más alto de este podio. El dato que le da un condimento especial a la hazaña: esa última victoria fue de su hermano y entrenador, Raúl Pacheco. Una historia de familia, de paciencia y de trabajo silencioso que hoy se corona en 42.195 kilómetros.
El contexto
El Maratón de la Ciudad de México es uno de los eventos más importantes del running latinoamericano y forma parte del selecto grupo de maratones etiquetados como "Elite Platinum" por World Athletics, un reconocimiento que ubica a la carrera entre las mejor organizadas y competitivas del mundo. Pero tiene un plus que lo hace único: se corre a más de 2,200 metros sobre el nivel del mar. Eso no es un detalle menor — correr un maratón a esa altitud es un desafío fisiológico completamente distinto a hacerlo a nivel del mar, porque el aire tiene menos oxígeno disponible y el cuerpo debe adaptarse en tiempo real a esa exigencia extra.
Que Pacheco haya ganado ahí, con ese crono, no es casualidad. Perú, como país andino, tiene una tradición de atletas que entrenan y compiten en altura de forma natural, algo que en el mundo del entrenamiento deportivo se considera una ventaja competitiva real. La victoria también resuena por lo simbólico: doce años es mucho tiempo en el deporte de élite, y el hecho de que el relevo generacional haya venido de la propia familia Pacheco —de hermano a hermano, de entrenador a atleta— convierte esta historia en algo que trasciende la hoja de resultados.
Lo que dice la ciencia
Correr a esta altitud requiere una preparación fisiológica específica que no se improvisa. La ciencia del deporte ha estudiado extensamente cómo el cuerpo responde a condiciones ambientales adversas, y uno de los hallazgos más sólidos en fisiología del ejercicio es que la aclimatación —ya sea al calor o a la altitud— mejora directamente el rendimiento porque optimiza cómo el organismo regula su temperatura, su volumen sanguíneo y su eficiencia cardiovascular (Lorenzo et al., 2010). Los atletas que entrenan de forma habitual en altura, como suele ser el caso de corredores peruanos, ecuatorianos o kenianos de zonas altas, desarrollan adaptaciones que les permiten sostener un ritmo de competencia que a otros les resultaría devastador.
Otro factor clave en un maratón de este nivel es la gestión del ritmo. La evidencia sobre pacing en maratones de élite muestra que los corredores más exitosos no son necesariamente los que arrancan más rápido, sino los que logran distribuir su esfuerzo de manera más uniforme a lo largo de la carrera, minimizando la caída de ritmo en los últimos kilómetros (Cuk et al., 2024). Sostener 2:10:03 en altitud exige justamente eso: paciencia matemática, no solo fuerza bruta. A eso se suma la fatiga progresiva que enfrenta cualquier corredor en la segunda mitad de un maratón, un fenómeno fisiológico bien documentado que combina factores musculares, metabólicos y hasta perceptivos —la mente también se cansa, y saber gestionar esa fatiga percibida marca la diferencia entre terminar fuerte o desplomarse (Azevedo et al., 2021).
Qué significa para ti
No hace falta correr a 2,200 metros de altitud para aprender de esta victoria. Hay tres lecciones aplicables a cualquier corredor recreativo o competitivo:
- Respeta el contexto ambiental. Si vas a correr una carrera en altitud o clima distinto al que entrenas, dale a tu cuerpo tiempo para adaptarse. Unos días de aclimatación previa pueden cambiar completamente tu experiencia de carrera.
- El ritmo parejo gana carreras. No te dejes llevar por la euforia del arranque. La evidencia es clara: quienes distribuyen mejor su esfuerzo terminan más fuertes que quienes "gastan pólvora" en los primeros kilómetros.
- La fatiga es mental y física. Entrenar tu capacidad de tolerar el malestar en los últimos tramos —con series largas, progresivos o simulacros de carrera— te prepara para esos kilómetros finales donde realmente se decide todo.
La historia de los Pacheco también nos recuerda algo simple pero poderoso: los grandes resultados rara vez son individuales. Detrás de cada maratón ganado hay años de trabajo compartido, de confianza construida y de paciencia con el proceso.
Referencias
- "Heat acclimation improves exercise performance." — Lorenzo S, Halliwill JR, Sawka MN, J Appl Physiol (1985), 2010. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20724560/
- "Running Variability in Marathon-Evaluation of the Pacing Variables." — Cuk I, Markovic S, Weiss K, Medicina (Kaunas), 2024. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38399506/
- "Fatigue development and perceived response during self-paced endurance exercise: state-of-the-art review." — Azevedo RA, Silva-Cavalcante MD, Lima-Silva AE, Eur J Appl Physiol, 2021. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33389141/
Fuente original
Olympics.com ↗No te pierdas ninguna edición.
Recibe el resumen de noticias y análisis del running directo a tu correo. Sin spam, cancela cuando quieras.