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World Athletics fija los primeros estándares de récord mundial para el maratón de marcha

7 de septiembre de 2026

Foto vía World Athletics

El Consejo de World Athletics acaba de aprobar los estándares inaugurales de récord mundial para el maratón de marcha, una decisión que parece técnica y burocrática pero que en realidad marca un antes y un después para una disciplina centenaria. A partir del 1 de enero de 2026, cualquier marca que quiera entrar en los libros de historia deberá superar estos umbrales recién definidos. Si te gusta el atletismo de fondo, esto te importa: es el capítulo más reciente de una revolución silenciosa que está redibujando el mapa de la marcha en ruta.

El contexto

Durante décadas, la marcha atlética vivió asociada casi exclusivamente a distancias de pista y a los 20 km y 50 km en ruta, pruebas olímpicas de toda la vida. Pero World Athletics viene ejecutando una reestructuración profunda: hace poco confirmó que el medio maratón y el maratón de marcha pasan a ser las distancias oficiales en ruta, reemplazando gradualmente al formato de 50 km, que había quedado en un limbo de relevancia y participación (muchos países ni siquiera lo entrenaban en profundidad).

Este cambio no es cosmético. Al establecer el maratón de marcha como distancia estándar, la federación necesitaba resolver un vacío: no existían récords mundiales reconocidos para esa distancia específica. De ahí la aprobación de estos estándares inaugurales, que funcionan como el "piso" mínimo de rendimiento para que una marca sea homologada oficialmente. Es el mismo principio que rige cualquier récord mundial: se necesitan condiciones de carrera certificadas, control antidopaje, y ahora, un tiempo de referencia que valide la marca dentro del nuevo marco competitivo.

Para el ecosistema del atletismo, esto abre una puerta enorme: más maratones podrán incluir marcha oficial, más marchistas tendrán un objetivo claro y medible, y se empieza a construir el historial estadístico de una prueba que hasta ahora casi no tenía referencias en 42.195 km. En términos prácticos, es el nacimiento formal de una nueva era competitiva.

Lo que dice la ciencia

La marcha atlética exige un patrón biomecánico único —siempre debe haber contacto con el suelo y la pierna de apoyo se mantiene extendida— que la convierte en una disciplina de resistencia con demandas fisiológicas comparables al maratón corrido, pero con particularidades propias en fatiga y gasto energético.

Uno de los grandes desafíos al pasar de 20 km o 50 km a un maratón estandarizado de 42 km es el manejo del ritmo (pacing) durante un esfuerzo mucho más largo. La evidencia sobre pacing en maratón corrido muestra que la variabilidad del ritmo y la capacidad de sostener el esfuerzo en los últimos tramos son determinantes del rendimiento final, y que hombres y mujeres suelen manejar estrategias de ritmo distintas a lo largo de la carrera (Cuk et al., 2024; Nikolaidis et al., 2019). Es razonable esperar que los marchistas de élite enfrenten los mismos dilemas tácticos que ya conocen los maratonistas: salir demasiado rápido cuesta caro en el kilómetro 35.

También entra en juego la fatiga neuromuscular prolongada. La revisión de Azevedo et al. (2021) sobre el desarrollo de la fatiga en ejercicio autorregulado explica que, a medida que se extiende la duración del esfuerzo, el cerebro ajusta constantemente la intensidad en función de señales periféricas y percepción de esfuerzo. En una prueba nueva como el maratón de marcha, donde todavía no hay "manual de referencia" ni pacing histórico acumulado, esta autorregulación será clave —y probablemente veamos ajustes tácticos importantes en los próximos años a medida que se acumule experiencia colectiva.

Finalmente, no hay que subestimar el rol de la nutrición en esfuerzos de esta duración. La revisión de Cao et al. (2025) sobre estrategias de carbohidratos en resistencia de élite confirma que sostener el aporte energético durante más de tres horas de esfuerzo continuo es determinante para evitar la caída de rendimiento en los tramos finales, algo que los marchistas deberán planificar con la misma seriedad que los maratonistas de elite.

Qué significa para ti

Aunque no seas marchista de competición, esta noticia te deja algunas lecciones aplicables:

  • El pacing se entrena, no se improvisa. Si corrés maratón, la evidencia es clara: la variabilidad de ritmo alta se asocia a peor rendimiento final. Practicá tu ritmo objetivo en entrenamientos largos antes de aplicarlo el día de la carrera.
  • La fatiga en esfuerzos largos es multifactorial. No es solo físico: la percepción de esfuerzo y las decisiones tácticas pesan tanto como el estado muscular.
  • La nutrición en carrera no es opcional en distancias de maratón. Practicá tu estrategia de carbohidratos en los entrenamientos largos, igual que lo tendrán que hacer estos pioneros de la marcha.
  • Si te gusta el atletismo, seguí de cerca esta transición: vas a ser testigo en vivo de cómo se construye un récord mundial desde cero, algo que rara vez ocurre en un deporte tan establecido.

Referencias

  • "Running Variability in Marathon-Evaluation of the Pacing Variables." Cuk I, Markovic S, Weiss K, Medicina (Kaunas), 2024. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38399506/
  • "Pacing of Women and Men in Half-Marathon and Marathon Races." Nikolaidis PT, Ćuk I, Knechtle B, Medicina (Kaunas), 2019. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30646638/
  • "Fatigue development and perceived response during self-paced endurance exercise: state-of-the-art review." Azevedo RA, Silva-C

Fuente original

World Athletics ↗

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