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El dominio de adidas en la revolución del maratón bajo la lupa en 2026

21 de octubre de 2026

Foto de Venti Views en Unsplash

Veintitrés hombres bajaron de 2:04 en el maratón durante la temporada actual. Para dimensionar lo que eso significa: es más del doble que en cualquier año anterior en toda la historia del atletismo. Y acá viene el dato que encendió el debate en el mundo del running: 15 de esos 23 corredores calzaban adidas. Un podcast de LetsRun.com puso el tema sobre la mesa sin anestesia: ¿estamos viendo la evolución natural del maratón, o una marca de zapatillas está literalmente reescribiendo lo que el cuerpo humano puede hacer sobre el asfalto?

El contexto

Para entender por qué esto es una bomba, hay que recordar que la "revolución de las zapatillas" empezó en 2017 con el Vaporfly de Nike y su placa de carbono + espuma súper elástica. Desde entonces, cada marca corre una carrera armamentista tecnológica: nuevas espumas, nuevas geometrías de placa, nuevos drops. El resultado ha sido una caída colectiva de marcas que antes parecían inalcanzables.

Lo que hace distinta la temporada 2026 es la concentración: no es que todas las marcas mejoraron parejo, sino que adidas —con su línea Adizero Adios Pro y su espuma Lightstrike Pro— parece haber dado un salto que otras marcas todavía no igualan. Atletas de su equipo (muchos de Kenia y Etiopía, corriendo en maratones como Chicago, Berlín y Valencia) están dominando las listas de mejores tiempos de forma desproporcionada respecto a su cuota de mercado real entre corredores de élite.

El debate de fondo —y es legítimo— es si el deporte está premiando al atleta o al ingeniero que diseñó su calzado. No es un tema menor: World Athletics ya tuvo que poner reglas sobre el grosor máximo de las suelas y el número de placas de carbono permitidas, precisamente para frenar una carrera tecnológica que amenazaba con volver irrelevante el talento humano.

Lo que dice la ciencia

Esto no es paranoia de nostálgicos. La revisión de Guppy, Muniz-Pardos y Angeloudis (2023) sobre tecnología e innovación en el deporte de élite es clara: la tecnología de calzado ha alcanzado un punto donde puede generar ventajas de rendimiento medibles y significativas, lo que obliga a las federaciones a crear "guardrails" (barreras regulatorias) para preservar la integridad competitiva. El estudio plantea algo incómodo: cuando el equipo empieza a pesar tanto como el entrenamiento, el deporte cambia de naturaleza.

Por otro lado, no todo es la zapatilla. La ciencia de la nutrición de precisión también avanzó muchísimo en paralelo. La revisión de Sutehall y Pitsiladis (2025) sobre nutrición personalizada en atletas de élite muestra que protocolos individualizados de carbohidratos, hidratación y timing nutricional están optimizando el rendimiento de forma mucho más fina que hace una década, algo que se suma —no reemplaza— al efecto del calzado. En la misma línea, Cao, He y Fu (2025) documentan cómo las estrategias modernas de suplementación con carbohidratos en fondistas de élite permiten sostener intensidades más altas por más tiempo, un factor que también empuja los tiempos hacia abajo.

Y hay algo más: el trabajo de Zanini, Folland y Wu (2025) muestra que el entrenamiento de fuerza mejora la "durabilidad" de la economía de carrera, es decir, la capacidad de mantener una técnica eficiente incluso fatigado. Esto importa porque gran parte de la ventaja que se le atribuye a la zapatilla en realidad ocurre en los últimos 10K de la carrera, cuando el cuerpo empieza a colapsar. Una espuma que devuelve energía ayuda más cuando el atleta ya está fatigado, y eso se potencia si el atleta entrena fuerza específicamente para resistir ese colapso.

⚖️ Veredicto PMP

La verdad está en el medio, como casi siempre. La zapatilla sí es un multiplicador real de rendimiento —eso ya no lo discute nadie en la comunidad científica—, pero no construye un maratonista de 2:03 de la nada. Le sirve a este fenómeno adidas: atletas que ya entrenan a nivel élite, con volúmenes de 200+ km semanales y fisiología de outlier genético. No le sirve al runner recreativo que piensa que comprando las mismas zapatillas va a bajar 10 minutos su marca personal: ahí el entrenamiento, la fuerza y la nutrición siguen pesando infinitamente más que la marca en el pie.

Qué significa para ti

No necesitas las zapatillas de los keniatas de adidas para mejorar. Lo que sí te sirve copiar es la lógica detrás del fenómeno: invertir en los fundamentos que amplifican cualquier ventaja tecnológica. Suma trabajo de fuerza dos veces por semana para sostener tu economía de carrera cuando estés fatigado, ajusta tu estrategia de carbohidratos en carreras largas, y no gastes tu presupuesto en la zapatilla "milagro" sin antes tener la base de entrenamiento que la haga valer la pena. La zapatilla amplifica lo que ya tenés; no reemplaza lo que te falta.

Referencias

  • "Technology Innovation and Guardrails in Elite Sport: The Future is Now." Guppy F, Muniz-Pardos B, Angeloudis K, Sports Med 2023. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37787844/
  • "Personalized Nutrition for the Enhancement of Elite Athletic Performance." Sutehall S, Pitsiladis Y, Scand J Med Sci Sports 2025. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40164953/
  • "A Review of Carbohydrate Supplementation Approaches and Strategies for Optimizing Performance in Elite Long-Distance Endurance." C

Fuente original

LetsRun.com ↗

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