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RunningActualidad

Muere una corredora de 20 años tras sufrir una complicación médica en la Maratón de Medellín

8 de septiembre de 2026

Foto vía El País (Cali)

Una joven de 20 años murió horas después de sufrir una complicación de salud durante los 21K de la Maratón de Medellín 2026. Corría, presentó una emergencia médica en plena carrera, y a pesar de la atención recibida, no lo logró. La organización emitió un comunicado de condolencias. Es una noticia que duele, y que —seamos honestos— toca una fibra que todo runner prefiere evitar: la idea de que correr, algo que hacemos para estar sanos, puede terminar mal. No escribo esto para asustarte. Lo escribo porque el silencio alrededor de estos casos es justamente lo que nos impide aprender de ellos.

El contexto

Los eventos cardíacos súbitos en corredores son raros, pero no son mitología urbana. Suceden en maratones y medias maratones alrededor del mundo, casi siempre en personas jóvenes y aparentemente sanas, y la mayoría de las veces están relacionados con condiciones cardíacas preexistentes y no diagnosticadas (como miocardiopatías estructurales) que solo se manifiestan bajo el estrés extremo del esfuerzo prolongado. A esto se suman otros factores de riesgo en carreras de calor y humedad como las que suele haber en Medellín: golpe de calor por esfuerzo, deshidratación severa e hiponatremia (bajo sodio en sangre por exceso de líquido mal gestionado).

Lo importante de entender es esto: correr 21K no es un acto neutro para el cuerpo. Es un estrés fisiológico real, sostenido durante horas, en condiciones ambientales que muchas veces no controlamos. La gran mayoría de las personas lo tolera perfectamente. Pero una fracción mínima tiene una vulnerabilidad oculta que la carrera termina revelando. Por eso los protocolos médicos en carreras —puestos de hidratación, ambulancias, desfibriladores, personal entrenado— no son un lujo organizativo, son la línea entre una complicación y una tragedia.

Lo que dice la ciencia

La ciencia del deporte ha estudiado bastante los riesgos fisiológicos del esfuerzo prolongado en calor. Sabemos, por ejemplo, que la aclimatación al calor mejora no solo el rendimiento sino la capacidad del cuerpo de regular su temperatura interna de forma más eficiente, reduciendo el riesgo de golpe de calor (Lorenzo et al., 2010). Esto significa que entrenar en las condiciones —o similares— en las que vas a competir no es opcional si la carrera es calurosa y húmeda: es una medida de seguridad, no solo de performance.

También sabemos que el manejo de líquidos y electrolitos durante el ejercicio prolongado es mucho más matizado de lo que la cultura popular del running asume. Shirreffs y Sawka (2011) muestran que tanto la deshidratación como la sobrehidratación (que puede llevar a hiponatremia) son peligrosas, y que no existe una fórmula universal de "toma tanta agua cada tanto tiempo": las necesidades varían según la persona, el clima y la intensidad del esfuerzo.

Por otro lado, el monitoreo continuo de variables fisiológicas —desde glucosa hasta frecuencia cardíaca mediante wearables— está emergiendo como una herramienta relevante no solo para el rendimiento sino para la salud cardiovascular del atleta (Singhal & Cowie, 2020; Flockhart & Larsen, 2024). Esto no reemplaza un chequeo médico previo, pero sí habla de hacia dónde va el campo: hacia el conocimiento individualizado del propio cuerpo antes de exigirle un esfuerzo máximo.

Qué significa para ti

Esto no es una razón para dejar de correr. Correr sigue siendo, en la inmensa mayoría de los casos, profundamente beneficioso para la salud cardiovascular. Pero sí es una razón para tomarte en serio algunas cosas que probablemente estás pasando por alto:

  • Hazte un chequeo cardiológico antes de correr una distancia larga, especialmente si nunca lo has hecho, tienes antecedentes familiares de problemas cardíacos, o vas a competir en un evento exigente. Un electrocardiograma no es paranoia, es sentido común.
  • Escucha las señales de alarma durante la carrera: mareo intenso, dolor en el pecho, náuseas fuera de lo normal, confusión. Parar a tiempo no es fracasar, es sobrevivir.
  • Entrena en condiciones similares a las de tu carrera, sobre todo si hay calor y humedad de por medio.
  • Hidrátate con criterio, no por miedo: ni te deshidrates ni te excedas. Escucha la sed, conoce tu tasa de sudoración.
  • Exige que las carreras en las que participas tengan protocolos médicos serios: ambulancias, DEA, personal capacitado. Como corredor, tienes derecho a preguntar esto antes de inscribirte.

La muerte de esta joven corredora es una pérdida enorme y un recordatorio incómodo pero necesario: el running te cuida, pero tú también tienes que cuidar cómo te subes a él.

Referencias

Fuente original

El País (Cali) ↗

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