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El mercado de zapatillas de running entra en plena ebullición de cara al otoño

20 de septiembre de 2026

Foto vía Runnea

El calendario ya lo sabe: cuando el UTMB Mont-Blanc cierra sus últimas finish lines en Chamonix, el running de asfalto enciende motores. Y este año, ese cambio de estación viene con una avalancha de zapatillas nuevas peleando por un lugar en tus pies para el maratón o la media de otoño. Si estás armando tu plan de carrera de los próximos meses, esto te importa: la zapatilla que eliges no es un detalle cosmético, es una variable de rendimiento.

El contexto

Cada año el mercado del running se mueve en dos grandes olas. La primera, en agosto, es territorio trail: el UTMB actúa como vitrina mundial y las marcas aprovechan la audiencia de corredores de montaña para lanzar sus modelos más técnicos. La segunda ola —la que estamos viviendo ahora— es la temporada de ruta: maratones como Chicago, Berlín, Nueva York o Valencia, y decenas de medias maratones populares, generan una ventana comercial gigante. Las marcas saben que septiembre y octubre son meses de compra masiva, porque miles de corredores populares buscan "la zapatilla" para bajar su marca personal.

Lo que está en juego tecnológicamente es la evolución de dos elementos: las espumas de alta energía (los compuestos tipo PEBA que devuelven más energía que el EVA tradicional) y las placas de fibra de carbono o de nylon, cuya geometría busca actuar como una palanca que reduce el costo energético de cada zancada. Desde que Nike popularizó esta fórmula con el Vaporfly en 2017, casi todas las marcas —Adidas, Asics, Saucony, Puma, New Balance, Hoka— tienen su propia versión, y cada temporada afinan la receta: más espuma, menos peso, mejor estabilidad.

Lo que dice la ciencia

Aquí conviene separar el marketing de la evidencia. Es un hecho bien establecido en biomecánica que las zapatillas con placa de carbono y espuma de alta resiliencia mejoran la economía de carrera —es decir, gastás menos oxígeno para mantener el mismo ritmo— en corredores de distintos niveles, no solo elite. Ese ahorro metabólico, aunque parezca chico (entre 2% y 4% según los estudios de laboratorio de los últimos años), se traduce en varios minutos menos en un maratón.

Pero la zapatilla es solo una pieza del rompecabezas. Un estudio reciente publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise (Zanini et al., 2025) mostró que el entrenamiento de fuerza mejora la "durabilidad" de la economía de carrera: los corredores entrenados en fuerza mantienen su eficiencia incluso cuando llega la fatiga, en la segunda mitad de una carrera larga. Esto es clave, porque de nada sirve una zapatilla que te hace más eficiente en el kilómetro 5 si tu técnica se desmorona en el kilómetro 35.

También vale recordar que el manejo del ritmo importa tanto como el calzado. La investigación sobre pacing en maratón (Cuk et al., 2024) confirma que los corredores que evitan la caída abrupta de ritmo en la segunda mitad terminan con mejores marcas, independientemente de la tecnología que lleven en los pies. La zapatilla ayuda, pero no reemplaza una estrategia de carrera inteligente.

⚖️ Veredicto PMP

Las zapatillas "súper" (con placa y espuma avanzada) tienen sentido real para corredores que ya entrenan con volumen y buscan un PR en una carrera objetivo. Si corrés tu primer 10K o estás empezando, invertir 250-300 dólares en el modelo top de la temporada no va a compensar la falta de base aeróbica ni de técnica. Además, estas zapatillas suelen tener menos estabilidad lateral y una curva de adaptación: usarlas de golpe en una carrera larga sin haberlas probado en entrenamientos puede salir caro en términos de fatiga muscular o molestias.

Mi recomendación honesta: si sos corredor popular con objetivo de marca personal, probá el modelo en rodajes de calidad y series antes del día de carrera. Si corrés por salud o placer sin buscar tiempos específicos, una zapatilla de entrenamiento tradicional bien amortiguada te va a rendir igual o mejor en el día a día, y tu bolsillo lo va a agradecer.

Para tu entrenamiento

  • No estrenes zapatillas nuevas el día de la carrera: probalas mínimo 3-4 veces en entrenamientos específicos (tempo, series, rodaje largo).
  • Combiná la inversión en calzado con trabajo de fuerza dos veces por semana: la evidencia muestra que mejora la economía de carrera cuando más lo necesitás, al final de la prueba.
  • Definí tu estrategia de ritmo antes de la carrera. La mejor zapatilla del mundo no corrige un pacing errático.
  • Si tenés dudas entre dos modelos, priorizá el que se sienta más natural en tu pisada por sobre el que promete más "tecnología".

Referencias

  • Zanini M, Folland JP, Wu H, et al. "Strength Training Improves Running Economy Durability and Fatigued High-Intensity Performance in Well-Trained Male Runners: A Randomized Control Trial." Med Sci Sports Exerc, 2025. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40016936/
  • Cuk I, Markovic S, Weiss K, et al. "Running Variability in Marathon-Evaluation of the Pacing Variables." Medicina (Kaunas), 2024. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38399506/

Fuente original

Runnea

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