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Japón y Australia se reparten los primeros récords mundiales del maratón marcha

26 de octubre de 2026

📸 JAAF/Ikumi KODAMA

Hay fechas que marcan un antes y un después en el deporte, y el 25 de octubre de 2026 en Takahata, Japón, fue una de ellas. Masatora Kawano cruzó la meta en 2:55:14 y Rebecca Henderson hizo lo propio en 3:14:52, estableciendo los primeros récords mundiales de la historia en maratón marcha. No rompieron una marca anterior: la crearon. Por primera vez, World Athletics reconoce esta distancia como prueba oficial, y estos dos atletas tendrán sus nombres grabados para siempre como los fundadores de una disciplina que recién empieza a caminar —literalmente— en el calendario internacional.

El contexto

La marcha atlética siempre vivió en las sombras del atletismo mainstream, limitada tradicionalmente a los 20 km y los 35 km (que reemplazó a los 50 km masculinos hace pocos años). El maratón marcha —42.195 km bajo las estrictas reglas técnicas de la disciplina, que exigen contacto visible con el suelo en todo momento y la rodilla de apoyo extendida— existía en competencias locales y regionales, pero nunca había sido homologado como prueba mundial con récords oficiales.

Eso cambió en enero de 2026, cuando World Athletics incorporó formalmente la distancia a su calendario. Y como suele pasar cuando se abre una categoría nueva, Japón —potencia histórica en marcha atlética, con una cultura de entrenamiento y profundidad de equipo que pocos países igualan— y Australia, con tradición propia en pruebas de resistencia técnica, se adelantaron a reclamar el terreno.

Lo que hace especial este momento no es solo la marca en sí, sino su naturaleza fundacional. Kawano y Henderson no superaron a nadie: establecieron el estándar contra el cual se medirá cada marchista del futuro. Es el equivalente a ser el primer humano en correr una maratón bajo las dos horas, pero en una disciplina que todavía está definiendo su propia identidad competitiva.

Lo que dice la ciencia

El maratón marcha combina dos desafíos fisiológicos que normalmente se estudian por separado: la demanda metabólica de una prueba de resistencia de más de tres horas, y la exigencia neuromuscular específica de mantener la técnica de marcha sin "quebrar" en carrera (lo que descalifica al atleta). Esto convierte al pacing en un factor crítico. La evidencia sobre el manejo del ritmo en maratón muestra que las estrategias más exitosas evitan las fluctuaciones extremas de velocidad, priorizando un desgaste progresivo y controlado antes que arranques agresivos que comprometan la forma técnica en los kilómetros finales (Cuk et al., 2024).

A esto se suma el componente de fatiga percibida durante el esfuerzo autorregulado: en pruebas tan largas, el cerebro constantemente recalibra el esfuerzo basado en señales internas y el objetivo final, un mecanismo que en marcha atlética tiene una capa extra de complejidad porque el atleta debe, además, preservar conscientemente el patrón de movimiento (Azevedo et al., 2021).

También aplica la ciencia de nutrición en resistencia: pruebas de este largo dependen de una estrategia sólida de carbohidratos para sostener el ritmo sin "pegarse" en los últimos 10 km, algo documentado extensamente en revisiones recientes sobre suplementación en deportistas de resistencia de élite (Cao et al., 2025). No es casualidad que récords fundacionales como estos surjan en contextos de alta especialización, donde cada variable —desde la hidratación hasta el aporte energético— está optimizada al milímetro.

Qué significa para ti

No vas a competir en maratón marcha (probablemente), pero hay lecciones universales en este hito:

  • El pacing manda. Si corrés maratones, la evidencia es clara: evitar los extremos de ritmo —ni salir eufórico ni frenar en pánico— es lo que distingue a quienes terminan fuertes de quienes sufren los últimos kilómetros.
  • La nutrición no es opcional en esfuerzos largos. Practicá tu estrategia de carbohidratos en los entrenamientos largos, no la improvises el día de la carrera.
  • La técnica importa, incluso fatigado. Así como los marchistas pierden la prueba si rompen la forma, vos perdés eficiencia (y te lesionás más) si tu zancada se degrada en los km finales. Entrená fuerza y técnica, no solo volumen.
  • Las disciplinas nuevas son una oportunidad. Si el running te aburre, explorar pruebas emergentes como esta puede reavivar la motivación y abrir una comunidad distinta.

Kawano y Henderson acaban de demostrar que siempre hay espacio para hacer historia. La pregunta es: ¿qué "récord fundacional" estás vos persiguiendo en tu propio entrenamiento?

Referencias

Fuente original

Prensa Latina ↗

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