Therese Johaug, de leyenda del esquí de fondo a debutante en maratón con la mira en Los Ángeles 2028
19 de octubre de 2026
Foto vía Sportlife
Hay deportistas que se retiran. Y hay deportistas que simplemente cambian de obsesión. Therese Johaug, la noruega que dominó el esquí de fondo con cuatro oros olímpicos y un historial de títulos mundiales que incomoda a cualquier rival, va a correr su primer maratón en Valencia. No lo hace como despedida ni como capricho de ex-elite aburrida: lo hace con la mira puesta en Los Ángeles 2028, cuando tendrá 40 años. Y sus marcas de debut —30:51 en 10K y 1:08:43 en media maratón— no son de alguien que "prueba" el running. Son de alguien que ya compite de igual a igual con las mejores fondistas del planeta.
Esta historia importa porque desafía una idea instalada: que la elite del running se forma desde la adolescencia corriendo kilómetros y kilómetros de asfalto. Johaug construyó su motor aeróbico durante dos décadas de esquí de fondo, una de las disciplinas más exigentes que existen en términos de capacidad cardiovascular. Ahora transfiere ese motor a una disciplina nueva. Y el deporte entero está mirando qué tan lejos puede llegar.
El contexto
El esquí de fondo y el maratón comparten más de lo que parece: ambos son pruebas de resistencia extrema donde gana quien mejor administra su energía durante más de una hora (o varias) de esfuerzo sostenido. Lo que cambia es el gesto técnico, el impacto articular y la especificidad del entrenamiento. Johaug no parte de cero fisiológicamente —su VO2max y su capacidad de sostener ritmos altos durante mucho tiempo son de clase mundial—, pero sí enfrenta un aprendizaje técnico y biomecánico real: el running castiga el cuerpo de una forma que el esquí no lo hace, con miles de impactos repetitivos que exigen una adaptación específica de huesos, tendones y musculatura.
Su carrera también carga una sombra: en 2016 fue sancionada por dopaje (un caso vinculado a una crema labial con una sustancia prohibida) y cumplió 18 meses fuera de competencia, un episodio que sacudió al deporte noruego y que ella siempre defendió como un error involuntario. Volvió, ganó más medallas, y hoy encara este nuevo capítulo bajo una lupa pública todavía más intensa.
El objetivo declarado —Los Ángeles 2028— tiene sentido en un contexto donde el maratón femenino ha vivido una explosión de nivel en los últimos años, con marcas que hace una década parecían ciencia ficción. Johaug no llega para completar: llega para competir.
Lo que dice la ciencia
La transición de un deporte de bajo impacto como el esquí de fondo al running no es trivial. La evidencia sobre lesiones óseas por estrés en corredores de fondo muestra que el hueso necesita tiempo y carga progresiva para adaptarse al impacto repetitivo del asfalto, algo que Johaug nunca tuvo que gestionar sobre esquís (Warden et al., 2014; George et al., 2024). Es, probablemente, el mayor riesgo oculto de su proyecto: no la capacidad aeróbica, sino la capacidad del aparato locomotor de tolerar miles de impactos por sesión.
Por otro lado, su background de resistencia extrema le da una ventaja que la ciencia respalda con fuerza: el entrenamiento de fuerza y la base aeróbica construida durante años mejoran la "durabilidad" de la economía de carrera, es decir, la capacidad de mantener un gesto eficiente incluso en estado de fatiga avanzada, algo crítico en los últimos 10 kilómetros de un maratón (Zanini et al., 2025). Johaug llega con ese capital ya construido, solo que forjado en otra disciplina.
También hay evidencia de diferencias claras entre el pacing femenino y masculino en maratón: las mujeres suelen mostrar una distribución de ritmo más estable y menos propensa al colapso final, un patrón fisiológico-conductual bien documentado (Nikolaidis et al., 2019; Besson et al., 2022). Para una debutante como ella, entender y ejecutar bien esa estrategia de ritmo será tan importante como su fondo físico.
Qué significa para ti
No necesitas ser campeona olímpica para aprender de esto. El mensaje central es que la base aeróbica es transferible, pero el impacto no perdona atajos. Si vienes de otro deporte de resistencia (ciclismo, triatlón, remo) y te pasas al running, respeta una progresión de carga mucho más conservadora de lo que tu condición cardiovascular te sugiere: tus pulmones estarán listos antes que tus huesos y tendones.
Incorpora trabajo de fuerza desde el día uno, no como complemento sino como pilar: mejora la economía de carrera y te protege quility en los kilómetros finales, cuando más se rompe la técnica. Y si estás planeando un maratón, practica tu estrategia de ritmo en entrenamientos largos antes del día de carrera: la diferencia entre un buen maratón y un desastre casi siempre se decide en cómo repartiste el esfuerzo, no en cuánto entrenaste.
Johaug tiene cinco años por delante para perfeccionar ese rompecabezas. Vale la pena seguir el experimento.
Referencias
- Warden SJ, Davis IS, Fredericson M. "Management and prevention of bone stress injuries in long-distance runners." J Orthop Sports Phys Ther, 2014. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25103133/
- George ERM, Sheerin KR, Reid D. "Criteria and Guidelines for Returning to Running Following a Tibial Bone Stress Injury: A Scoping Review." Sports Med, 2024. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39141251/
- Zanini M, Folland JP, Wu H. "Strength Training Improves Running Economy Durability and Fatigued High-Intensity Performance in Well-Trained Male Runners." Med Sci Sports Exerc, 2025. https://
Fuente original
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