Andreas Almgren gana el Maratón de Nueva York en su debut con 2:06:01
2 de noviembre de 2026
Andreas Almgren wins 2026 New York City Marathon (Kevin Morris photo)
Nadie estaba preparado para esto. Un corredor sin antecedentes en la distancia reina del running, sin el expediente de maratones fallidos ni heridas de guerra de 42K, llegó a la ciudad más exigente del circuito y simplemente... ganó. Andreas Almgren, sueco de fondo con pedigrí en pista, debutó en el maratón con un tiempo de 2:06:01, a centímetros del récord del recorrido, y dejó en el camino a un elenco de maratonistas curtidos, incluyendo al italiano Yemaneberhan Crippa, segundo en la meta. La jugada maestra: un ataque entre los 35 km, justo cuando el cuerpo humano empieza a negociar con el dolor. Esto no es solo una sorpresa deportiva; es una lección de fisiología y de cabeza fría que todo corredor —de élite o de domingo— debería estudiar.
El contexto
El Maratón de Nueva York es, junto con Boston, Chicago, Berlín, Londres y Tokio, una de las seis World Marathon Majors: la liga mayor del running de calle. Correrlo ya es prestigioso; ganarlo es historia. Pero hay un matiz técnico clave que explica por qué el tiempo de Almgren impresiona tanto: Nueva York es un recorrido notoriamente difícil, con cinco puentes, cambios de superficie y curvas que rompen el ritmo, muy distinto a los circuitos "rápidos" y planos como Berlín o Chicago, diseñados para perseguir récords mundiales. Correr 2:06:01 ahí equivale, en esfuerzo real, a varios minutos menos en un circuito plano.
Además, debutar en el maratón y ganar una Major es una rareza estadística. La mayoría de los corredores de élite necesita al menos un par de intentos para entender el ritmo, la nutrición y el desgaste mental específico de los 42.195 metros —algo completamente distinto a correr 10K o 5K en pista, el terreno de origen de Almgren. Que lo haya resuelto a la primera, y encima con un movimiento táctico tan agresivo como un ataque en los 35K, es la clase de actuación que reescribe lo que creíamos posible.
Lo que dice la ciencia
El quiebre a los 35 kilómetros no fue casualidad: es, fisiológicamente, el punto más peligroso de la carrera. La evidencia sobre fatiga en ejercicio de resistencia autorregulado muestra que después de ese kilómetro el cuerpo enfrenta una tormenta perfecta de depleción de glucógeno, acumulación de daño muscular y una creciente disociación entre el esfuerzo percibido y el ritmo que el cerebro está dispuesto a tolerar (Azevedo et al., 2021). La mayoría de los corredores, incluso de élite, sobreviven esa zona; Almgren decidió atacar ahí, invirtiendo la lógica habitual de simplemente aguantar.
Eso solo es posible con una estrategia de combustible impecable. La investigación reciente sobre suplementación de carbohidratos en fondistas de elite confirma que las tasas de ingesta —hoy mucho más agresivas que hace una década, apoyadas en bebidas y geles de múltiples transportadores (glucosa + fructosa)— son determinantes para sostener intensidad en el tramo final (Cao et al., 2025). Sin un plan de nutrición preciso, el ataque a los 35K simplemente no existe: el glucógeno se agota antes de que la táctica tenga oportunidad de funcionar.
También vale la pena pensar en el pacing como variable medible. Los estudios sobre variabilidad de ritmo en maratón muestran que los perfiles más exitosos no son los que mantienen un ritmo parejo a cualquier costo, sino los que gestionan inteligentemente dónde "gastar" el margen fisiológico (Cuk et al., 2024). Almgren guardó su carta más fuerte para el momento exacto en que el resto del pelotón empezaba a pagar la cuenta.
Qué significa para ti
No vas a atacar a los 35K de tu próximo maratón mañana —pero sí podés robarle la lógica a Almgren:
- Entrená tu nutrición como entrenás tus piernas. La ingesta de carbohidratos durante la carrera no es un detalle logístico, es una variable de rendimiento. Practicá en tus rodajes largos la misma estrategia que usarás el día de la carrera (Cao et al., 2025).
- Guardá energía mental, no solo física. La fatiga percibida se dispara en el último tercio de la carrera; entrenar con negative splits ocasionales te enseña a tu cerebro que hay más en el tanque de lo que cree (Azevedo et al., 2021).
- La fuerza importa cuando el cansancio aparece. El entrenamiento de fuerza no solo mejora la economía de carrera en estado fresco, sino que ayuda a sostenerla cuando el cuerpo ya está fatigado —justo el escenario del kilómetro 35 (Zanini et al., 2025).
- Estudiá el recorrido, no solo el ritmo objetivo. Un mismo tiempo significa esfuerzos muy distintos según el perfil de la carrera; planificá tu estrategia en función del terreno real, no de una tabla genérica.
Referencias
- Azevedo RA, Silva-Cavalcante MD, Lima-Silva AE. "Fatigue development and perceived response during self-paced endurance exercise: state-of-the-art review." Eur J Appl Physiol, 2021. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33389141/
- Cao W, He Y, Fu R. "A Review of Carbohydrate Supplementation Approaches and Strategies for Optimizing Performance in Elite Long-Distance Endurance." Nutrients, 2025. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40077786/
- Cuk I, Markovic S, Weiss K. "Running Variability in Marathon-Evaluation of the Pacing Variables." Medicina (Kaunas),
Fuente original
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